Cómo Construir Más Rápido (2 ideas poco convencionales)

Si tu idea es enterarte cómo construir más rápido, para dejar de ver a los albañiles; a tu arquitecto, o simplemente por el apuro de empezar a habitar tu casa, estas sugerencias te ayudarán a cumplir TU SUEÑO.

Muchos estarán esperando que hable sobre técnicas constructivas, sistemas prefabricados, viviendas industrializadas o cualquier método constructivo que seguramente acortarán los plazos de obra.

Pero la realidad es que ya estás construyendo (o por comenzar), y tu casa está hecha o pensada con sistemas tradicionales (digamos, de ladrillos), por lo cuál esta charla sería una pérdida de tiempo.

En el espíritu de que “el tiempo es dinero”, y que lo que realmente te interesa es saber cómo construir más rápido, quiero abreviar y decirte lo que NO TENDRÁ lo que pretendo contarte.

• NO TENDRÁ tecnicismos; será útil tanto para arquitectos como para propietarios

• NO TENDRÁ palabras complicadas; y si se nombra algo “raro”, enseguida se aclara

• NO TENDRÁ nada de lo que puedes encontrar en la web sobre este tema

¿Y entonces se supone que estoy inventando algo nuevo?

Para nada. Lo que me propongo es contarte cómo construir más rápido pero con un enfoque “más humano”, que hable de lo que muchos conocen y pocos ponen en práctica.

Cómo construir más rápido: “el factor humano”

De todas las variables que intervienen en la construcción, una de las principales es la MANO DE OBRA. Así de sencillo; la gente encargada de ejecutar lo que comenzó en tu cabeza y el arquitecto terminó de pulir y poner en planos.

Y si la mano de obra es una parte tan importante en esta ecuación, y tu intención es saber cómo construir más rápido, ¿por qué no pensar que allí estará una de las claves principales para acortar los tiempos de obra?

Lo que te propongo es poner en práctica dos consejos MAS QUE SENCILLOS, que tienen que ver con la lógica (poner a trabajar la cabeza), y con la valoración del trabajo humano.

Reducir los plazos de obra: La superposición de los trabajos

Los motivos son diversos, pero al final de cuentas TODOS queremos construir con menos problemas, y que la obra se termine LO ANTES POSIBLE.

Puede ser la necesidad de dejar de pagar un alquiler o la posibilidad de poner cuanto antes la propiedad a la venta.

También puede ser que queramos abaratar los costos fijos de una obra que se prolonga (permisos, seguros, etc.), o simplemente la ansiedad por habitarla (si somos propietarios) o de reducir los tiempos de la Dirección de Obra, si somos arquitectos.

Está claro: TODOS nos beneficiamos.

La cuestión pasaría por tratar de encontrar la forma de acortar los tiempos de obra, sin comprometer la seguridad ni resignar calidad de trabajo. Aquí no hay margen para negociar. No se trata de construir sufriendo.

Todos sabemos que hay una relación directa entre “trabajo apurado” y “malas terminaciones”, y también está claro que estemos del lado que estemos, a NADIE le conviene que la obra se termine en malas condiciones.

Cómo construir más rápido: ¿de dónde sale eso de “superponer trabajos”?

Recuerdo que en mis años de escuela secundaria (soy técnico mecánico), un profesor nos hablaba sobre un concepto que también puede ponerse en práctica con éxito en la ejecución de una obra.

El concepto era algo así como “MINIMIZAR LOS TIEMPOS MUERTOS”. Puede parecer complejo pero, como te prometí, vas a poder comprobar que no es así.

Hablando sobre el ejemplo de la fabricación de una pieza, la idea era que no es necesario esperar a que una herramienta (automática) termine de mecanizar TODA la pieza, sino que una segunda y hasta una tercera y cuarta herramienta, pueden empezar su trabajo antes que la primera acabe con el suyo.

Pero no nos compliquemos. En otras palabras, la idea es reducir los tiempos de espera, superponiendo distintos trabajos. Consecuencia: reducción de plazos y menores costos.

cómo construir más rápido

Superponer trabajos sin desorganizar la obra es una forma eficiente de achicar los plazos de obra

Si este concepto lo llevamos a la obra seguramente que vamos a encontrar muchos ejemplos de superposición de trabajos y minimización de tiempos de espera. Por ejemplo:

Si nos referimos al MISMO grupo de trabajo:

Mientras los oficiales están ocupados en levantar los muros, se puede empezar a preparar las estructuras de hierro que formarán los encadenados o las vigas que luego formarán parte de esos muros.

De igual manera, mientras se levantan las paredes, también se puede aprovechar para organizar el lugar de trabajo, acopiando materiales; organizando su movimiento dentro de la obra; mojando ladrillos, acercándolos al sector de ejecución de los muros; preparando la estructura de madera que luego servirá de encofrado al hormigón armado, etc. Todas cosas que tienen que ver con lo que se hace en cualquier construcción.

Y esto por mencionar sólo algunas tareas que puede desempeñarse al mismo tiempo que se desarrollan otras, aprovechando el tiempo ocioso de los ayudantes o incorporando personal extra para avanzar con trabajos que se realizarán a posteriori.

Si nos referimos a DISTINTOS grupos de trabajo:

El criterio a aplicar es similar. Mientras se están ejecutando los revoques de los muros, en otro sector de la obra pueden comenzarse los trabajos de electricidad o instalación de agua y gas.

Mientras se ejecutan tareas de albañilería fuera de la obra (veredas, limpieza del terreno, etc.), pueden superponerse trabajos de ejecución de cielorrasos o preparación de superficies para pintura.

O si se tiene la certeza (valga el ejemplo), que el yesero puede comenzar su trabajo conjuntamente con otros gremios, en el plazo de una semana, coordinemos su entrada avisándole con suficiente antelación y NO “el día anterior”. La organización también es importante.

No pretendo abundar en otras tareas que dependerán específicamente del tipo de obra (vivienda en planta baja o edificio en altura, etc.), o el sistema de ejecución (tradicional, prefabricado, etc.). Cada profesional sabrá qué tipo de tareas pueden ejecutarse al mismo tiempo.

En todos los casos el concepto a aplicar es el mismo: adelantar trabajos de preparación para futuras tareas, o superponer el trabajo de distintos gremios, SIN DESORGANIZAR LA OBRA, y sin entorpecer la marcha de cada etapa.

Minimizar los tiempos muertos o tiempos de espera es una cuestión de programar con inteligencia la obra para que irremediablemente esté “condenada al éxito”.

Cómo construir más rápido: El incentivo a la productividad

Ya sea que tengamos a cargo un grupo de trabajo, o simplemente estemos haciendo la Dirección Técnica, que la obra se complete en menos tiempo de lo previsto es un negocio PARA TODOS (propietario incluido).

Como ya lo mencioné, nadie está hablando de resignar calidad de trabajo, por eso reducir plazos sigue siendo un hecho que sólo implica beneficios.

Si uno comprende que un grupo de obreros a cargo de la ejecución de una obra son, en definitiva, UNA EMPRESA, ¿por qué no poner en práctica los recursos que cualquier empresa llevaría a cabo para mejorar su trabajo?

Una de las formas de mejorar el rendimiento de la mano de obra es incentivar la productividad.

cómo construir más rápido

Incentivar la productividad genera mayor compromiso y acelera el ritmo de obra

¿Cuál es el incentivo para un mayor esfuerzo que puede tener un obrero que cobra su jornal INDEPENDIENTEMENTE de lo que produce? Y no se trata de ponerle el cartel de “culpable”; a cualquiera de nosotros nos pasaría lo mismo; es una reacción humana.

Levantar 1 m2 extra de pared o terminar un trabajo antes de lo previsto, no hará que ese obrero gane más de lo que venía percibiendo… y al final del día probablemente esté más cansado!

Para que ese “cansancio” les resulte atractivo, no sería descabellado pensar en que vaya acompañado de una valoración al esfuerzo.

Una manera más inteligente en que el Jefe de cuadrilla podría plantear el cobro de un trabajo es proponer, por sobre un jornal base, un “plus” de dinero sujeto a una mayor cantidad de obra ejecutada o una reducción en los plazos previstos para una etapa de la construcción. Verán así cómo se aceleran los trabajos!!

A esta altura cabe hacer un par de aclaraciones.

• Dejamos librado a la mente ágil de quien elabora los números del presupuesto, establecer los montos de ese incentivo, para que realmente signifique una mejora económica para TODO el grupo de trabajo, incluyendo obviamente al dueño de esta pequeña empresa.

• Habrá que definir el tipo de trabajo sobre el cual se aplica este incentivo, para que como aclaré, no se deteriore la calidad del mismo. Hay etapas de obra gruesa (cimientos, contrapisos, revoques) dónde la “velocidad” de movimientos mejorarán los tiempos sin repercutir en esa calidad. En otras etapas (como las terminaciones), la mayor productividad quizás tenga que ver con una mejor organización de los trabajos, más que con el “apuro” para terminarlos.

Recordemos que este concepto, que es tan claro como el agua, sólo consiste en tratar de lograr que cada miembro del grupo de trabajo se sienta parte importante del conjunto; algunos dirían: “ponerse la camiseta de la empresa”.

Más allá de que nuestra tarea como arquitectos no incluya ser parte de esa empresa, proponer y gestionar cambios que favorezcan la reducción de los plazos de obra, es casi una obligación “moral” (no escrita), que bien comprendida, simplemente nos ayudará a trabajar menos. No imagino que alguien se oponga a esto.

Si eres propietario y este tema te “supera”, seguramente puedes trasladarle la inquietud a tu arquitecto, quien sabrá ser el nexo para que el contratista pueda ponerlo en práctica de la forma más lógica posible.

Reducir los tiempos de tu obra en marcha, o algunos consejos para ayudarte a construir la que estás por empezar, pueden llegar a hacer la diferencia entre una experiencia feliz… o simplemente lo que todos los demás te han contado.

Conclusiones generales sobre cómo construir más rápido

Como habrás comprobado la idea es simple y de aplicación del sentido común.

1) Reducir los tiempos muertos, o superponer trabajos que no se molesten entre sí.

2) Incentivar la productividad. Un obrero “con tu camiseta puesta” trabajará más motivado (y rápido), sin que esto signifique un aumento en los costos.

Aunque te parezca que tiene poca incidencia en reducir los tiempos de obra, te puedo asegurar que la realidad es muy distinta.

Te pregunto, (y me pregunto):

¿Si pudiéramos elegir, preferiríamos que una obra se termine en 9 o 10 meses?

Dando por sentada la respuesta, me animo a aventurar que muchas veces, ese 10% de reducción del trabajo (o aún más) depende de nuestro esfuerzo dedicado a ayudar a tomar decisiones eficientes.

Más allá de que nos guste el trabajo, NADIE podrá estar en desacuerdo en que terminar una obra, bien ejecutada, EN UN TIEMPO MÁS CORTO, será un placer del que TODOS (si ¡TODOS!) seguramente querrán disfrutar.

Arq. Marcelo Seia

 

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Acerca del autor de este artículo, Marcelo Seia

Marcelo Seia es el autor del blog arquitecturasimple.com, donde te contará la arquitectura cotidiana, sin tecnicismos, desde lo que siempre quisiste saber, hasta lo que hoy te está ocurriendo.

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Si quieres saber por qué tienes que seguir leyendo este blog, aquí podrás enterarte.

 

Lectura adicional recomendada

“¿Quienes somos los arquitectos?”

A veces preferiría que ni me pregunten, ya que sinceramente temo no saber responder del todo bien.

Más tiempo paso ejerciendo y más dudo de la respuesta, porque me doy cuenta que lo que me contaron al principio ya no es tan cierto.

Si te gustaría saber quiénes somos realmente los arquitectos, aquí va la historia nunca te habían contado.

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